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Señor Santiago,
gloriosísimo apóstol de Jesucristo,
que de humilde pescador
pasaste a ser uno de los Doce elegidos del Señor
y brillaste con singular energía y firmeza,
que difundiste su Evangelio,
aun al precio de tu propia vida:
dame tu auxilio y alivio cuando me asolen las pruebas
y el infortunio y la indefensión me agobien y atormenten.
Santiago el Mayor,
patrón de España,
guardián y benefactor de los hombres.
padre de infinitos santos y mártires,
terror de los demonios,
espanto de nuestros enemigo
a quien debemos, después de Dios, la fe que profesamos
a tu amparo, defensa y protección me acojo.
Haz que adorando a Dios,
venere a la Santa Virgen, que es su Madre.
Apóstol del Verbo Eterno