
Oh Soberana Reina de los Ángeles,
Madre amorosísima que te dignaste
escoger a nuestra amada Patria
para que fuera el trono
de tus misericordias,
te damos gracias
por los innumerables
beneficios recibidos
de tu intercesión poderosa
y te suplicamos que nos protejas
en todos los momentos de nuestra vida,
sobre todo cuando nos aflijan
las preocupaciones; a esa hora,
Oh Virgen y Madre de Dios,