
¡Oh insigne Santa Rita,
gloriosa protectora mía!
tú que siempre adoraste
a Jesús Sacramentado
con devoción,
oración y penitencia;
que con inmensa piedad
y compasión
compartiste sinceramente lo que tenias
con los más necesitados
enséñanos a imitar tus virtudes,
en especial el amor a Jesucristo
y al prójimo.
Santa Rita piadosa,
tú que pese a estar bendecida
por las virtudes más singulares
en tu vida de casada, sin merecerlo,
padeciste y sufriste,
y con inmensa paciencia
y mortificación
permaneciste fiel a tu esposo
y al Señor,
tú que nunca te dejaste vencer
por la tristeza y el sufrimiento,
te suplico me des la fuerza
y el valor necesario
para no caer en el abatimiento
y en el desaliento.
Querida Santa Rita
gloriosa protectora mía!
tú que siempre adoraste
a Jesús Sacramentado
con devoción,
oración y penitencia;
que con inmensa piedad
y compasión
compartiste sinceramente lo que tenias
con los más necesitados
enséñanos a imitar tus virtudes,
en especial el amor a Jesucristo
y al prójimo.
Santa Rita piadosa,
tú que pese a estar bendecida
por las virtudes más singulares
en tu vida de casada, sin merecerlo,
padeciste y sufriste,
y con inmensa paciencia
y mortificación
permaneciste fiel a tu esposo
y al Señor,
tú que nunca te dejaste vencer
por la tristeza y el sufrimiento,
te suplico me des la fuerza
y el valor necesario
para no caer en el abatimiento
y en el desaliento.
Querida Santa Rita